Realme Watch 3 análisis

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Realme Watch 3, análisis: responder llamadas desde el smartwatch es mejor cuando el precio es así de bajo

Algo más de un año ha pasado desde el lanzamiento del último reloj de Realme, el Realme Watch 2 Pro. Llega el momento de renovar el catálogo y eso pasa por el Realme Watch 3, el nuevo smartwatch de la compañía que aterrizó hace apenas unos días en España y que ya hemos tenido ocasión de analizar en Xataka.

El Realme Watch 3 es una renovación sutil del Realme Watch 2. Es más grande, algo más premium y llega con una función que, sorprendentemente, no estaba en los modelos anteriores: compatibilidad con llamadas Bluetooth. Su precio, además, es bastante atractivo: 70 euros. ¿Qué tal se comporta en el día a día? Salgamos de dudas.

Ficha técnica del Realme Watch 3

REALME WATCH 3

DIMENSIONES Y PESO

45 x 37 x 11,5 mm

40 gramos con correa

PANTALLA

TFT/LCD de 1,8 pulgadas

Resolución 240 x 286 píxeles

500 nits

CORREA

22 milímetros

150 x 230 mm

GEOPOSICIONAMIENTO

Smartphone

SENSORES

Frecuencia cardíaca continua
Saturación de oxígeno en sangre (SpO2)
Monitorización de estrés
Análisis del sueño
Acelerómetro

BOTONES

Sí, uno

RESISTENCIA AL AGUA

IP68

BATERÍA

340 mAh

CONECTIVIDAD

Bluetooth 5.3

COMPATIBILIDAD

iOS 11 o superior

Android 5.1 o superior

EXTRAS

Llamadas Bluetooth

Más de 110 modos deportivos

Más de 100 watchfaces

PRECIO

69,99 euros

Sistema Online

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Diseño: más grande

realme

Empezamos el análisis hablando del diseño y por lo más evidente: el Realme Watch 3 es bastante más grande y grueso que el Realme Watch 2. Mientras que el modelo anterior medía 35,7 x 25,8 mm, este salta a los 45 x 37 milímetros. Eso, evidentemente, redunda en una pantalla más grande (aunque no es oro todo lo que reluce, como veremos más adelante). El peso de 40 gramos, que son apenas dos gramos más que la generación anterior.

El reloj está hecho de plástico, aunque ahora tiene un «marco metálico reflectante con recubrimiento al vacío con un material de marco medio de PC» (esa es la descripción oficial, ojo). La realidad es que este marco da la apariencia de ser metálico, se llena de huellas y no me extrañaría que, a la larga, aparezcan los rayajos propios del uso.

En el lateral derecho tenemos un botón que sirve para abrir el cajón de aplicaciones y encender la pantalla, así como el micrófono. En la parte derecha, por su parte, tenemos el altavoz. Y es que una de las novedades del Realme Watch 3 es que ahora es compatible con llamadas Bluetooth, así que estos dos componentes son más que necesarios. Todo ello, por supuesto, sin sacrificar la resistencia IP68.

En la parte inferior tenemos el sensor de ritmo cardíaco y el pulsioxímetro, así como los pines de carga que usaremos para encajar la base de carga. Un reloj muy sencillo, como salta a la vista, y que nos resulta familiar después de unas cuantas generaciones.

El reloj es ligero y, aunque grande, no es incómodo de llevar. Nosotros lo hemos llevado puesto todo el día, incluso de noche, y en ningún momento hemos tenido la sensación de llevar algo enorme en la muñeca. Si la ergonomía es un punto a tener en cuenta, este Realme Watch 3 no va a suponer un problema.

En lo referente a la correa, está hecha de TPU y se ajusta a muñecas de 150-230 milímetros. Es una silicona suave, mejor que la de las correas de las generaciones anteriores, aunque no es, ni de lejos, la más premium que hemos probado. Está bien y es suficiente, pero ya está. Lo bueno es que tiene una acople estándar de 22 milímetros, por lo que se puede cambiar por cualquier otra correa de 22 milímetros que tengamos por casa o compremos.

Resumiendo, el Realme Watch 3 es un reloj que, sin ser premium como otros (más caros, por supuesto), es cómodo, es solvente y cumple su cometido. Los materiales no son los más nobles y la estética general tampoco es la más premium, pero por 70 euros el smartwatch cumple sin problema.

Pantalla: va tocando dar el salto

Y ahora que ya lo conocemos por fuera, vamos a a ver qué tal su pantalla. Lo cierto es que nos hemos llevado un pequeño chasco, ya que el Realme Watch 3 tiene los mismos problemas que sus antecesores y, para colmo, el aumento de la diagonal no ha supuesto una mejora de la resolución. Es, en pocas palabras, una pantalla mejorable.

El Realme Watch 3 monta un panel TFT/LCD de 1,8 pulgadas. Eso significa que los negros no son puros, sino que, debido a la retroiluminación, las zonas negras son realmente grises. La resolución, por su parte, es de 240 x 286 píxeles y el brillo máximo es de 500 nits. Si lo comparamos con el Realme Watch 2, la pantalla del modelo nuevo sale perdiendo.

realme

¿Por qué? Porque más grande no siempre es mejor. El Realme Watch 3 tiene una pantalla de 1,8 pulgadas con 240 x 286 píxeles de resolución, mientras que el Realme Watch 2 tenía una pantalla de 1,4 pulgadas con 320 x 320 píxeles y más brillo (100 nits más). El aumento de diagonal y la bajada de resolución redunda en una pantalla en la que es posible apreciar los píxeles a simple vista desde una distancia prudencial.

El aprovechamiento del frontal también podría ser mejor. Realme habla de un 67,5% de relación pantalla/frontal, lo que significa tener unos generosos marcos arriba y a los lados y una barbilla inferior bastante pronunciada. En los renders se disimula mucho más, pero a ojo desnudo se nota que la pantalla no ocupa tanto.

Dicho lo cual, y a pesar de la bajada del nivel de brillo, el reloj se ve bien a plena luz del día y de noche. El brillo máximo es suficiente, como lo es el mínimo. El problema es que, por algún motivo, Realme se ha olvidado de poner un sistema de brillo automático. A estas alturas, es algo casi imperdonable, ya que nos fuerza a ajustar el brillo manualmente todo el rato. Para interiores recomiendo el 40% y para exteriores el 60-80%.

Es una pena que el reloj no tenga brillo automático

Por lo demás, la pantalla representa correctamente los colores y responde bien a nuestros gestos, aunque carece de modo Always On (algo que tiene sentido siendo una pantalla TFT). Para encenderla, podemos hacer el gesto de mirar la hora o pulsar el botón lateral. Para apagarla, basta con tapar la pantalla. Recomendación personal: programar el modo «No molestar» desde los ajustes y desactivad el gesto para despertar la pantalla cuando os vayáis a dormir (por algún motivo, el modo DND y el gesto no están enlazados).

Finalmente, y en lo referente a la personalización, podemos elegir una de las tantísimas watchfaces disponibles a través de Realme Link. Algunas son interactivas y personalizables, otras animadas, otras estáticas… Hay para todos los gustos y colores, así que sentíos libres de echar un vistazo y elegir la que más os guste.

Visto lo visto, la pantalla es una apartado que necesita mejoras. Se ve correctamente y es suficiente, pero a estas alturas se queda coja. No tener brillo automático, tener ese tamaño con tan escasa resolución, un panel TFT en lugar de un AMOLED, tener menos brillo que la generación anterior… Son cosas a tener en cuenta.

Rendimiento: lo esperable

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Pasamos así a hablar del rendimiento y lo primero es hablar de compatibilidad. El Realme Watch 3 usa Bluetooth 5.3 y es compatible con iOS y Android. Se enlaza al móvil mediante la app Realme Link, que se puede descargar gratis desde Google Play y la App Store. Para este análisis, hemos usado el reloj conectado a un móvil Android.

Como los anteriores dispositivos de Realme, el Realme Watch 3 usa un sistema operativo RTOS (Real Time Operating System), lo que significa que es un sistema operativo cerrado, con funciones limitadas y que no admite, entre otras cosas, aplicaciones de terceros, eSIM o pagos vía NFC. Tampoco tiene asistente de voz.

El sistema operativo ha cambiado con respecto a las generaciones anteriores, siendo algo más limpio y versátil. La fluidez de desplazamiento entre pantallas y menús es correcta, aunque veremos que las animaciones tardan en completarse si hacemos los gestos más rápido de la cuenta. Es fácil de comprobar deslizando rápido hacia los lados.

Si deslizamos hacia abajo desplegaremos el menú de ajustes rápidos, donde podemos activar el modo DND y desactivar el gesto de despertar, así como acceder al resto de ajustes. Deslizando hacia arriba abriremos la cortina de notificaciones y deslizando hacia los lados nos desplazaremos por los diferentes widgets, como el tiempo, el control de música o un resumen de la actividad física.

Entre las aplicaciones disponibles tenemos, además de las relacionadas con la salud, un control remoto para la cámara del móvil, un control de música (para la música que esté sonando en el smartphone) y una app para encontrar el teléfono. Más allá de eso, es un smartwatch bastante básico.

Las notificaciones que recibimos en el móvil podemos verlas y consultar el contenido (en un mensaje de WhatsApp puedes ver el mensaje, mientras que en un correo solo se ve el asunto), pero no se pueden responder de ninguna manera, algo que es una verdadera lástima. Lo que sí está bien es la compatibilidad con llamadas Bluetooth.

Básicamente, el reloj viene a funcionar como unos auriculares TWS. Siempre y cuando tengamos el reloj conectado al móvil, podemos iniciar una llamada a cualquier número o contacto favorito y realizar la llamada desde el reloj. La calidad del altavoz es buena. La voz suena algo enlatada, pero suficiente para una llamada puntual. La del micrófono es correcta, pero tiene ese pequeño efecto metálico típico de los wearables.

Podemos ver y consultar las notificaciones, pero no responderlas

En pocas palabras, la función de las llamadas Bluetooth es lo suficientemente versátil para responder llamadas puntuales sin tener que sacar el teléfono. No vamos a tener la mejor calidad de sonido ni mucho menos, pero puede ser útil en según qué situaciones.

Pasamos así a hablar de la salud, no sin antes hacer un apunte: el Realme Watch 3 no es un dispositivo médico. Eso significa que las métricas, sean más o menos precisas, son estrictamente orientativas. Ante la duda, lo más recomendable es acudir a un médico.

Dicho lo cual, salud. El primer apartado es del ritmo cardíaco. El reloj nos permite monitorizarlo en tramos de cinco, diez o 30 minutos, pero no en tiempo real. De la misma forma, podemos configurar notificaciones para que el smartwatch nos avise al pasar o bajar de cierta frecuencia cardíaca. El sensor es relativamente preciso, aunque la frecuencia cardíaca tiende a ser más alta de la cuenta.

En lo referente al SpO2, a.k.a. nivel de oxígeno en sangre, el smartwatch permite monitorizarlo en tiempo real, siempre y cuando estemos quietos (ya sabemos que un test SpO2 requiere que estemos lo más quietos posibles). La métrica parece precisa y puede resultar útil para deportes de altura.

El Realme Watch 3 también monitoriza el sueño, ofreciendo un desglose preciso de las horas de dormir y despertar, así como de las fases. Esto es algo más complicado de analizar, ya que estamos dormidos, pero las métricas de la app coinciden con nuestro estado físico al día siguiente. También podemos ver la frecuencia cardíaca durante el sueño, pero no el nivel de oxígeno en sangre.

Por último, el reloj analiza nuestro estrés en tiempo real. Esto lo hace analizando la variabilidad de la frecuencia cardíaca y, como en otros tantos relojes, la métrica puede ser confusa. A mí, personalmente, es algo que no me dice demasiado ni en este reloj ni en cualquier otro.

Además de todas estas cosas, podemos configurar notificaciones para hacer ejercicio y para beber agua. Bebed agua, que es importante estar hidratado y más ahora en verano.

Hacer deporte con el Realme Watch 3

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Nos acercamos al final, no sin antes hablar del deporte. Porque sí, el Realme Watch 3 tiene más de cien modos deportivos disponibles de los cuales podemos llevar tan solo unos cuantos en el reloj. El resto deben añadirse desde la app. Por si alguno se lo pregunta, sí, ya ha sido corregida la traducción de «cricket» por «grillo». Ahora ya sale como «cricket».

Al iniciar un deporte, podemos configurar las metas, por ejemplo, la duración, las calorías, etc. También se conectará el GPS en los deportes que proceda, pero ojo, el GPS del móvil, no del smartwatch, ya que, por algún motivo, el Realme Watch 3 no tiene chip GPS integrado cuando el Realme Watch 2 Pro, que salió por cinco euros más que esté, sí lo tenía.

Al iniciar el deporte podremos ver las métricas en tiempo real, así como controlar la música que esté sonando en el móvil. Para terminar la sesión, basta con deslizar hacia la derecha y pulsar el botón rojo. Eso generará un informe como el que se puede ver sobre estas líneas. Los datos, por cierto, se pueden sincronizar con Google Fit, pero no con otras apps como Strava.

El reloj se comporta bien durante el ejercicio, es cómodo y el informe es bastante intuitivo. Para un corredor puntual o alguien que quiera llevar el control de sus paseos no está mal, pero si queremos informes más completos, métricas más precisas y, por supuesto, geolocalización GPS, habrá que buscar otros smartwatches.

Batería: una semana sin pasar por el cargador

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Cerramos el análisis hablando de la batería. El Realme Watch 3 dispone de 340 mAh que son capaces de ofrecer, según Realme, siete días de autonomía. Tras haber probado el reloj, podemos concluir que Realme no miente. Con un uso típico y todas las funciones activadas, hemos podido alcanzar la semana sin problema.

No obstante, esto dependerá de muchísimos factores, como la cantidad de llamadas que hagamos, las notificaciones que recibamos, el brillo, si hacemos más o menos deporte, etc. Pero en cualquier caso, la batería no debería suponer un problema en el día a día.

La batería no es un asunto del que preocuparse en el Realme Watch 3
Para la carga, el reloj se vale de una base con pines que tendremos que colocar en la posición correcta, y solo en esa posición. No es el sistema más cómodo, pero funciona. Para completar la carga necesitaremos alrededor de dos horas. No es la carga más rápida, pero se compensa con una autonomía decente.

Realme Watch 3, la opinión

Llegados a este punto, nos quedamos con ganas de un poquito más. La sensación general con el dispositivo es que no ofrece nada realmente llamativo, más allá de las llamadas Bluetooth y su precio, y que una pulsera cuantificadora sería capaz de sustituir sin problema este smartwatch.

Va siendo hora de que Realme de el salto y lance un smartwatch a la altura. La pantalla TFT con la resolución que tiene se queda corta. No poder pagar con el móvil, usar un asistente y no poder responder notificaciones son cosas que, a estas alturas, empiezan a ser funciones comunes y que empiezan a pesar cuando el reloj carece de ellas.

Es cierto que es un reloj asequible, que ofrece todas las funciones básicas de un smartwatch, que tiene buena autonomía y que, por ese precio, es complicado pedir más, pero eso no quita que el reloj se quede un poquito cojo cuando queremos pedirle un poquito más.