Poemas Cortos de Arturo Borja - Listado

Poemas Cortos de Arturo Borja – Listado

Poemas Cortos de Arturo Borja – Listado. Lista de poesías cortas del escritor quiteño Arturo Borja. Nombres de la obras del autor Arturo Borja. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página. También puedes participar en el WhatsApp. Si usas Telegram  ingresa al siguiente enlace.

Arturo Borja nació en Quito en 1892, descendiente directo del tercer duque de Gandía. Su padre, Luis Felipe Borja Pérez, lo envió a París para tratar una enfermedad en el ojo cuando acababa de ingresar a la adolescencia.

Sobresalió como poeta modernista. No produjo mucha obra literaria, sin embargo la pequeña cantidad de poesía que generó mostró una gran calidad. Publicó veinte poemas en un libro titulado «La flauta de ónix». Además otros seis poemas fueron publicados póstumamente.

Sus versos favoritos eran de Mallarmé, Samain, Baudelaire, Rimbaud, etc. Aunque nunca conoció personalmente a Medardo Ángel Silva, le profesó una gran admiración y le dedicó el poema «El árbol del bien y del mal».

A su esposa Carmen Rosa Sánchez Destruge le dedicó los poemas «Por el camino de las quimeras» y «En el blanco cementerio».

En pocos años, la felicidad que sentía cuando era joven se disipó y desarrolló una melancolía desesperada que se hacía evidente en sus poemas. Anhelaba la muerte, hecho ocurrido en Quito el 13 de noviembre de 1912, cuando sólo tenía 20 años (sobredosis de morfina).

Poema #1: Arturo Borja

Título: Para mi tu recuero
Autor: Arturo Borja

Para mí tu recuerdo es hoy como la sombra
del fantasma a quien dimos el nombre de adorada…
Yo fui bueno contigo, tu desdén no me asombra,
pues no me debes nada, ni te reprocho nada.

Yo fui bueno contigo como una flor. Un día
del jardín en que solo soñaba me arrancaste;
te di todo el perfume de mi melancolía,
y como quien no hiciera ningún mal me dejaste…

No te reprocho nada, o a lo más mi tristeza,
esta tristeza enorme que me quita la vida,
que me asemeja a un pobre moribundo que reza
a la Virgen pidiéndole que le cure la herida.

Poema #2

Título: C. Chaminade
Autor: Arturo Borja

Una tela de araña temblorosa
bajo el pálido beso de la luna.
Una rosa otoñal, un lirio, una
rosa que se deshoja silenciosa.

La queja apasionada y dolorosa
de Pierrot que suplica. La importuna
serenata fatal que la Fortuna
va cantando fugaz y veleidosa.

Ronda armoniosa de mujeres. Ronda
acariciante y apacible bajo
el arábigo encaje de la fronda.
(…)

Poema #3: Arturo Borja

Nombre: Visión Lejana (dedicado a Ernesto Noboa Caamaño)
Autor: Arturo Borja

¿Qué habrá sido de aquella morenita,
trigo tostado al sol -que una mañana
me sorprendió mirando a su ventana?
Tal vez murió, pero en mí resucita.

Tiene en mi alma un recuerdo de hermana
muerta. Su luz es de paz infinita.
Yo la llamo tenaz en mi maldita
cárcel de eterna desventura arcana.

Y es su reflejo indeciso en mi vida
una lustral ablución de jazmines
que abre una dulce y suavísima herida.

¡Cómo volverla a ver! ¿En qué jardines
emergerá su pálida figura?
¡Oh, amor eterno el que un instante dura!

Poema #4

Título: Bajo la tarde
Autor: Arturo Borja

¡Oh! tarde dolorosa que con tu cielo de oro
finges las alegrías de un declinar de estío.
¡Tarde! Las hojas secas en su doliente coro
van llenando mi alma de un angustioso frío.

La risa de la fuente me parece ser lloro;
el aire perfumado tiene aliento de lirios;
añoranzas me llegan de unos viejos martirios
y a mi mente se asoman unos ojos que adoro…

Negros ojos que surgen como lagos de muerte
bajo la sombra trágica de un cabello obsidiano,
¿Por qué esa obstinación en dejar mi alma inerte,

turbando mis deliquios con su mirar lejano?
… Sigue fluyendo pena de la fuente sonora…
Ha llegado la noche… Pobre alma mía, ¡llora!

Poema #5: Arturo Borja

Nombre: Rosa Lírica (para Laurita Sánchez)
Autor: Arturo Borja

Prenda sobre tu seno esta rosada rosa,
ebria de brisa y ebria de caricia de sol;
para que su alma entera se deshoje amorosa
sobre la roja y virgen flor de tu corazón.

Tu hermana Primavera cante un aria gloriosa
ensalzando tus quince años en flor;
y las Hadas, en coro, celebren la armoniosa
gracia de tu mirada de luz y de fulgor.

Que el Ideal te guíe por todos tus caminos,
él, a su vez, guiado por tus ojos divinos
y que anide por siempre en tu alma el amor.

Para que sea tu vida bella como la rosa
rosada y perfumada que se muere amorosa
sobre la roja y virgen flor de tu corazón.

Poema #6

Título: Dos viajes
Autor: Arturo Borja

Mes de alegría. Brisas de aromas
y melodías tuvo al llegar;
galas variadas las mariposas,
pureza el fuego, grandeza el mar;
y esas lágrimas
que no son tristes,
¡la mocedad!

Mes de tristeza. La calavera
tuvo el misterio en su mirar;
monotonía los arenales,
fin presto el humo, pena el llegar;
y esa sonrisa
que no es alegre,
¡la ancianidad!

Poema #7: Arturo Borja

Título: Vas Lacrimae (para Alfonso Aguirre)
Autor: Arturo Borja

La pena… La melancolía…
La tarde siniestra y sombría…
La lluvia implacable y sin fin…
La pena… la melancolía…
La vida tan gris y tan ruin.

La vida, la vida, la vida!
La negra miseria escondida
royéndonos sin compasión
y la pobre juventud perdida
que ha perdido hasta su corazón.

¿Por qué tengo, Señor, esta pena
siendo tan joven como soy?
Ya cumplí lo que tu ley ordena;
hasta lo que no tengo, lo doy…

Poema #8

Nombre: En el blanco cementerio (para Carmen Rosa)
Autor: Arturo Borja

En el blanco cementerio
fue la cita. Tú viniste
toda dulzura y misterio,
delicadamente triste…

Tu voz fina y temblorosa
se deshojó en el ambiente
como si fuera una rosa
que se muere lentamente…

Íbamos por la avenida
llena de cruces y flores
como sombras de ultravida
que renuevan sus amores.

Tus labios revoloteaban
como una mariposa,
y sus llamas inquietaban
mi delectación morosa.

Yo estaba loco, tú loca,
y sangraron de pasión
mi corazón y tu boca
roja, como un corazón.

La tarde iba ya cayendo;
tuviste miedo y llorando
yo te dije:– Estoy muriendo
porque tú me estás matando.

En el blanco cementerio
fue la cita. Tú te fuiste
dejándome en el misterio
como nadie, solo y triste.